domingo, 10 de julio de 2011

Del sábado

Previendo que la noche del Festival Flamenco de Moguer no me iba a dejar cuerpo de btt, salí el sábado por la mañana; confirmando, además, que el grupete betetero habitual nos estamos convirtiendo en domingueros empedernidos... porque me dejaron solo ante el peligro.
La ruta me salió bien. De El Portil al Pacún, para coger el carril naranja por encima de la autovía; en la carretera de Tariquejo, seguí al oeste por el Campo Común de Arriba, todo al oeste, hasta la valla, sur hacia el Piedras, trocito de enduro del Maratón de Cartaya, Cartaya, eucaliptos abajo, cachito de cable de la luz y Portil. 62km, interesantes, mixtos y con un viento norte que hace la subida hacia el N todo lo dura que te impongas.

Bajo la carretera "ecológica"

Carril E-O Campo Común de Arriba. Infinito con viento fuerte.

Puente de la vía verde sobre el Piedras
¿Esta mejor que la otra?

Subiré el track cuando tenga el rato de instalar aquí el Trackmaker (recordatorio).

lunes, 4 de julio de 2011

Reclamar por sistema, frente a estafa por sistema

Sí es un coñazo. Y no deberíamos tener que preocuparnos porque las grandes empresas nos intenten estafar continuamente. Pero desgraciadamente, ante el intento constante de abuso, sólo nos queda la herramienta de ser tan pesaos como ellos.
En un blog me he encontrado esta sistemática de reclamación a operadores de comunicaciones. La difundo porque la he puesto en práctica y me ha funcionado. Me he ahorrado 150 euros que me pedían por un servicio que no solicité.

"¡Veo la luz!"

Un gran ratito el de esta mañana. Ruta mixta El Portil, El Rincón, Cartaya, Presa del Piedras, Lepe, Cartaya, El Portil. 70km mal contados. Aquí, una foto que milagrosamente ha salido bien (...aunque el fotógrafo pensó que saldría más o menos así, eh?).

En plena producción

Aprovechando que tengo el rato, quiero poner también estas, del último rato de alta productividad. Y es que cuando se juntan tres cabezas con graves problemas estructurales, milagrosamente producimos algo casi coherente...

Pudiendo trabajar...

...Para qué descansar. Y si el trabajo ya no responde a su raíz, tripallium, los conceptos de disfrute y trabajo se desdibujan hasta confundirse.
El Gran Eric contribuye últimamente a esta confusión, en la que uno lleva ya al menos ocho o diez años. Y de ello dan fe las fotos de abajo. Magnífico restaurante regional en Loulé, Monte La Era (teléfono en el cartel de entrada) tras las convenientes reuniones de planificación estratégica de la investigación; de lo que será la revolución del conocimiento científico-social ibérico, vamos, ahí es nada.



Anótense este vino. Grueso, amplio y oscuro.



La mejor tarta de manzana que recuerdo.

domingo, 12 de junio de 2011

Morante, Ponce y El Juli

Magnífica tarde de Feria en Sanlúcar. Escasez de pijerío y abundante gente de campo en los tendidos, con lo cual ya el sentir inicial, positivo. Esto viene a significar, más o menos, que el respetable sabía del asunto de primera mano y asistía, en general, por afición, y no por el exuberante precio de las entradas y por dejarse ver entre la habitualmente patética, vacía y traicionera yetsete.
Toros muy flojos, como viene siendo habitual; tanto que los tres primeros, en los primeros compases, mostraron sus pezuñas al cielo, como queriendo señalar la luna, que iba asomando ya a las ocho de la tarde (quizá enamorados de la luna, como en la canción). No obstante, muy nobles y muy bravos, lo que salvó la tarde, porque los tres maestros cumplieron de más.
Nada más empezar, Ponce se coronó con un faenón de trabajo, dándole al toro el pulmón que parecía faltarle, sin perder lo más mínimo su torería y empaque. Con tardes de estas uno se da cuenta de porqué a un torero, los de alrededor, le dicen maestro. Aunque también es verdad que hay toreros que enseñan muy poco.
Morante de La Puebla... En fin, los primeros siete capotazos mostraron su encaste andaluz y artista. Sublime, torerísimo, emocionante como ninguno (quizá José Tomás, Castella...). Con la muleta brindó también algunos naturales de los que al aficionado nunca se le olvidan, y que siempre comenta en la copa pos-corrida.
El Juli, técnico como siempre, arrimándose suplió lo que le faltaba a sus astados, y en un par de ocasiones se ganó un sobrecogedor silencio del par de miles de personas que asistimos a sus arrimones.
Saliendo por la puerta de la plaza, el ambientazo de feria me hizo meterme en el coche a regañadientes, con la afirmación lapidaria de Terminator: volveré.


BTT: pinada1, Maratón de Berrocal, y pinada2

Con la excusa de subir algunas fotos que tenía pendientes en el teléfono, escribiré también unas letrillas aquí.
De hace ya tres fines de semana, Fabio, Antonio y un servidor echamos el ratito de pinos, con desayuno cartayero. Sugerimos a Fabio que aplicara un número adecuado a su máquina de cortar el pelo, pero su respuesta no puedo reproducirla aquí, porque estamos en horario infantil.



Creo que fue el fin de semana siguiente cuando en esa fábrica de calor que suele llamarse "Maratón de Berrocal" me pegué una paliza en condiciones. Un maratón entrañable, como todos los años, por la forma en que el pueblo se vuelca con la carrera, pero que este año estaba más que escaso de comida en los avituallamientos. Vamos, que en el kilómetro 65 me comí la primera barrita, que de hecho me salvó la vida. Un par de vasos de gazpacho y otro par de cervezas me solucionó el cuerpo. El piñonate que le correspondió a la gran Mayte Blázquez (2ª en el cajón femenino) y un café bien fuerte terminó de arreglar mi maltrecho equilibrio energético tras la carrera.









La siguiente vez que me subí en la btt fue para otra pinada con Algarviu, Javier y Jose, que junto con Juan Alonso completamos unos cinco, magníficos, en otros magníficos 60km de pinos, con desayuno rompiero. A Algarviu le dio hoy por serpentear por los senderos menos transitados, y añadir algo de enduro, que puso las piernas a tono. La puntilla la dimos Juan y yo en a vuelta al Portil, asumiendo tres repechos de plato chico; bueno, yo, porque Juan ya sólo tiene grande y mediano... a ver por cuanto tiempo. ¡Que no Juan, que en los restaurantes buenos tienen más platos! ¡Que dos son muy pocos!