sábado, 18 de agosto de 2012

Once días del día D

No de invadir, sino de abandonar. Momentáneamente, al menos. Que este asunto de la vida parece cada vez más caprichoso y menos hecho a planes. Rebuscando entre las trescientas fotos que llevo hechas, encuentro algunas que van completando un poco el cuadro de mi estancia. A ver si las hilo.

Observatorio Astronómico de HD. Día de puertas abiertas... ¡y estaba lleno! Familias, niños, mayores, maduros, jóvenes y de todo... La gente subía a echar el día, entraba en las conferencias, jugaba en los descampados entre edificio y edificio, leía los posters científicos pegados en las paredes y puertas de despachos. ¿Alguien ha ido a un día de puertas abiertas en un Observatorio de astronomía en España? ¿Pasa lo mismo?

Los talleres, donde se reparan y elaboran piezas a medida para los telescopios y demás maquinaria técnica. Dale al zoom y observa cómo están las máquinas, el suelo... Viendo el estado de los baños públicos en cualquier parque urbano de por aquí, no me creo que estos talleres estén así sólo por el día de puertas abiertas.

Un buen resumen del civismo local. Gansos salvajes roneando a la orilla del parque lineal del Neckar, que parte HD en dos.

Cerveza y tartas. Quizá los dos alimentos más alemanes. 
No usar el zoom si lo que tienes hoy para merendar son galletas María con el paquete mal cerrado de hace dos días..

La pasión por los cacharros extraños, ultra-bien conservados. ¿Esto qué es?

¿Y esto?

Otra vueltecita por el Philosophenweg, al Este del Neuenheim. Las primeras chabolitas para pobrecitos, como a mitad de la cuesta, después del Instituto de Física, a la izquierda. Una pena que haya gente que tenga que soportar vivir en estas condiciones.




Juego de exclusas sobre el Neckar a la altura de HD. Entre su cruce con el Rhin y su cauce alto, una serie consecutiva de exclusas hace el río navegable, salvando una diferencia aproximada de altitud de 150m.

100 formas de hacer dos trozos de carne de cerdo. Aquí
Con salsa de carne y manzana, queso de cabra sobre mermelada de cherrys.

Con salsa de carne y manzanda, con manzana asada.

domingo, 12 de agosto de 2012

Con la muerte en los talones

Había pasado mil veces por delante. Sabía que, antes o después, iba a entrar. El mismo estado anímico que cuando, con 15 años, un imbécil de la clase superior te toca las narices sistemáticamente y sabes que, antes o después, os tendréis que medir como lo hacen los adolescentes en defensa de su yo y su imagen pública.
Mejor antes que después, hoy domingo pasaba temprano, y he entrado en el Bergfriedhof de Rocherbach, donde se encuentra enterrada una proporción indebida de la sabiduría europea de varios siglos atrás. Todos aquellas ilustrísimas personas bajo tierra, con sus ilustres cerebros devorados por los gusanos, a cualquiera con capacidad de reflexión (cada vez menos frecuente, me da la impresión) le hace reflexionar, de nuevo, sobre los grandes asuntos que han preocupado a nuestra especie, y para cuyas respuestas se han inventado tantos sistemas.
Seguí las instrucciones de los mapas que, parece, quieren orientar a los elementos como yo. Después de mas de media hora paseando por el interminable, inclinado y frondoso laberinto de calles y caminos flanqueados por tumbas, lo encontré. "Así que era cierto, está muerto", pensé, de esa manera en que piensa uno a veces las cosas, que no tiene que ver con el raciocinio, sino con un impulso más parecido al "ello" freudiano; que sale de dentro sin tener mucha explicación, pero que sólo se explica como el resultado de años (décadas, según la edad de uno) de relaciones sociales. Después de varios minutos petrificado, literalmente, reaccioné. "Tengo que inmortalizar este momento", pensé de nuevo, esta vez con la muerte ya inundándome la cabeza, casi sonando a mar contra acantilado, visto de cerca, donde te salpica.




Después del sentimiento, tan familiar cuando la muerte está cerca (en cualquier sentido), del "no somos nada", me sorprendí a mí mismo encontrando razones de vida incluso después de vivir. A los pies de su tumba había otras cuatro, todas con el mismo apellido, y en el mismo pedestal se inscribía el nombre de su mujer. Me invadió una ternura casi insoportable con la muerte de por medio. Busqué en internet el significado de la inscripción en alemán del lateral: "Nunca nos veremos cara a cara"... "¿Es a mí? Joder, tenía que ser a mí o, lo que es peor, a todos los que llegaran. La inscripción se mereció otro rato de reflexión, como cualquiera puede imaginar.

Tras un rato pensando en mis muertos, con la tan familiar mezcla de tristeza y ternura, y cuando pasó el rato de aplastamiento por la también casi insoportable y obvia levedad del ser (que diría -supongo- Nietsche, y luego dijo, seguro, Kundera), de nuevo, y como siempre, la vida se abrió paso con su estruendo, empujando a los fantasmas, con el mismo sonido del mar contra el acantilado, que no te deja oír a quien te habla de cerca. La conditorei de la esquina de mi plaza favorita estaba abierta. Me acordé del dicho tradicional, también tan sabio, "el muerto al hoyo, y el vivo al bollo". Literalmente.



viernes, 3 de agosto de 2012

Vida germana

Pues eso. El par de semanas de vida familiar germana se pasaron volando. Más aún que la vida normal cuando ando solo. Le da opción a uno a pensar en una alternativa (¿quizá no tan lejana? ¿quizá no aquí?) a la amenaza constante en la pobre España. La amenaza de una clase política irresponsable y desvergonzada, que destruye los logros sociales de los últimos 40 años de los españoles (de clase media y baja), como consecuencia de su propia irresponsabilidad y desvergüenza. Valiente panda de ..... (completar la línea de puntos), que se empoderan a sí mismos y mismas (y a sus amigos y amigas), aprovechando un sistema electoral (y unos votantes) con los fundamentos de la liga de fútbol profesional: márketing y lucha de dos equipos.

Aquí la sede del Instituto. Berlinerstrasse. Despacho 125, para servirle.

Excursión por el Philosophenwerg, dos horas de inspiración para los 700 años de ciencia y filosofía que han circulado por esta Universidad. La senda avanza por enmedio de un bosque caducifolio que, en esta época, impide que la luz del sol toque el suelo. Al final, había hablada una demostración en esta brewery, granga de producción ecológica variada, donde nos enseñaron (y dieron a probar) cómo se fabrican, y a qué saben, los tres tipos de cerveza que elaboran. Pilsener, la de trigo y la tostada. Es cerveza fresca, que caduca en tres días. No da tiempo a que se ponga mala, seguro.

 Arquitectura tradicional, Leimen

Menos tradicional. Arte en una fuente, cuyos caños agua cambiaban de presión, salían o no, supongo que con algún tipo de programación.


Otro ejercicio de diseño en mobiliario urbano.

Aquí mi prima, la garza, que espera la hora del te.

Aquí mi primo. La primera vez que veo un gorila macho de lomo plateado. Da miedo, semejante mole de mirada casi humana.

 En el zoo un ambiente playero recreado con todo, hasta con hamacas y olas artificiales. 


A medio gas...

...se pone de manifiesto, de nuevo, la máxima de que cuanto menos tiempo tienes, más rindes. Sigo trabajando de noche, aunque no me pierdo las reuniones de los lunes y las que mantengo con los trabajos pendientes, de Mohamed y Robert, principalmente. Mientras, descubrimos sitios por los alrededores. Y saraos, que se reproducen por doquier y por cualquier razón, que cualquiera parece buena. Algunas fotos de estos días.

He aquí uno de los saraos. Una granja de producción ecológica de cerveza, huevos, quesos, leche... Pone a tocar a unos tipos (rock duro, que lo hacía bien), convoca una feria de productos ecológicos, y en la granja que se lía. Mi chica alucinando con el heavy.


Entiendo en un cartel algo que parece decir "Concentración de cacharros antiguos", un domingo. Pues vamospallá. Algunos ejemplos, aunque todos los asistentes eran espectaculares.


Ojito, el primer modelo de SL.


Este hombre le pegaba unos martillazos a unas astillas y sacaba por abajo un cilindro de madera perfecto. Lo repartía a los niños, como juguete, que se iban contentísimos.


Algunos vestían de época, incluso a sus perros.

El menú.



sábado, 21 de julio de 2012

Esforzándome en trabajar menos

Ya está aquí la familia, así que me he organizado para trabajar sólo a horas intempestivas. También porque en mis 35 metros cuadrados no puedo hacer otra cosa. Si esto fuera una disolución, en términos químicos, estaría saturada. Que no cabemos más, vamos. Algunas fotos.

Neckargemund, como los demás pueblos ribereños del Neckar. Un lujo de verano apacible, de 22º.

Hirschhorn. Van algunas fotos de calles y castillo. No tiene desperdicio.




También en Hirschhorn, y más usos de la bicicleta. En este caso, de arriate o jardinera.

El río, que juega malas pasadas. El historial de ataques, por años, en la fachada de una casa.

En Leimen, haciendo el ganso en un momento de euforia en medio del bosque vecino.

En HD, bajo el puente que me lleva al despacho, y que es casi tan transitado por arriba como por abajo.

El verano local, en cualquier tarde de día soleado, invade los espacios abiertos, tan abundantes y maravillosos en HD. La margen norte del Neckar ofrece este parque acuático de ensueño para los peques. Y para los padres, que los controlan estupendamente desde la terraza del bar de enfrente.

Haupstrasse, HD.

Bici tuneada.

...No todo es trabajo en HD

Sí, ya sé que el título podría haberse obviado, por sabido lo que implica. No obstante, yo mismo me sorprendo del lote de currar que me estoy pegando. Sin familia, niñas, horarios, rutinas... me descubro a mí mismo en el placer de trabajar tranquilo durante horas y horas. Es decir, esto tiene que cambiar.
Me he propuesto hacer más vida social. Esto es relativamente fácil, en este país de supuestos siesos, mentira cochina. La familia ha venido a pasar unos días, y vamos a hacer vida familiar, turística a ratos, de descanso a otros (no es lo mismo; a veces es opuesto). Bueno, pongo algunas fotos, que siempre es lo que más gusta a mi decena de lectores/as.

En mi ruta habitual entre el Instituto y casa, encuentro esta otra y hoy me he parado a echarle una foto. Y ahora que lo pienso, la foto es de la cubierta, no de la casa. Tremendo.

Fachada de una de las instalaciones del Instituto Asia - Europa de la Uni-HD, en el extremo de la ciudad antigua, justo debajo del castillo. Una gozada echar un día de trabajo allí. Thank you so much to Prof. William Sax for accepting me in my particular conditions.

El jardín trasero del edificio anterior.

De vuelta, algunas fotos del puente nuevo (le dicen nuevo, pero es del siglo XVII), en un día espléndido.

Esquina de las antiguas caballerizas

Más artilugios. Tándem que podría considerarse una antigüedad.

Dear partners, Johannes and Lukas. Fighting with strange milk, followed by less-strange distilled substances. Thank you for these good times.

La puerta principal de la ciudad... hace tres o cuatrocientos años.

Uno de los antiguos bares fundados y frecuentados por los primeros jipis alemanes, en los años sesenta. Aún se observan algunos de ellos leyendo el periódico a la una de la noche al final de la barra; y algún que otro personaje, deambulante profesional al parecer.


martes, 10 de julio de 2012

Entre col y col, lechuga

Aquí en Alemania esto de la crisis da la impresión, a nivel de calle, que es cosa de otros; pero yo, como buen español, ando preocupado e indignado, a partes iguales, con toda esta putada ejercida sobre la ciudadanía por parte de banca y políticos, con más responsabilidad de estos que de los otros (al fin y al cabo, los otros son empresarios, que buscarán siempre maximizar el beneficio que les permitan las leyes... o no).
Me permito sugerir el siguiente vídeo.